Sara Marín, doctora: “La hora ideal para dormir son las diez de la noche porque a esa hora comienza la función de la hormona del crecimiento”


A las diez de la noche, cuando mucha gente recién termina de cenar, mira una serie o sigue con el celular en la cama, Sara Marín recomienda dormir: según la doctora, a esa hora empieza la función de la hormona del crecimiento.

En muchas casas, ese horario todavía forma parte del día. Hay platos en la mesa, mensajes pendientes, chicos despiertos, trabajo atrasado o la costumbre de estirar la noche aunque al otro día cueste levantarse.

Marín apunta a un dato concreto: el cuerpo trabaja con horarios internos, y algunas funciones de recuperación aparecen con más fuerza cuando el sueño llega antes de la medianoche. Por eso, la recomendación volvió a abrir una pregunta común: cuál es la mejor hora para dormir y qué pasa cuando el descanso se corre todos los días hacia la madrugada.

Para Sara Marín, la hora ideal para dormir se ubica alrededor de las diez de la noche. Según explicó, en ese horario comienza la función de la hormona del crecimiento, que alcanza mayor actividad durante las fases profundas del sueño.

La hormona del crecimiento suele asociarse con la infancia, pero en adultos también participa en procesos de recuperación, reparación de tejidos, metabolismo y descanso físico.

Dormir a las diez puede sonar difícil en una rutina cargada. Muchas personas cenan tarde, terminan de trabajar de noche, usan pantallas hasta último momento o recién encuentran un rato libre cuando la casa baja el ritmo.

La médica sostiene que no alcanza con dormir varias horas si el sueño llega tarde, se corta o cambia demasiado de horario. El cuerpo necesita cierta regularidad para entrar mejor en las etapas más reparadoras del descanso.

La recomendación de Sara Marín toca una costumbre muy instalada. Mucha gente no siente que se acueste tarde; siente que recién a la noche tiene un rato propio.

Después de trabajar, cocinar, ordenar la casa, cuidar chicos o responder mensajes, la cama queda como el único momento libre. Entonces aparece una serie más, un rato de redes o un video corto que termina en media hora perdida.

Mientras tanto, el cuerpo recibe señales mezcladas: luz fuerte, pantalla cerca de la cara, digestión activa y cabeza todavía ocupada. Así cuesta entrar en un sueño profundo, aunque haya cansancio.

La hormona del crecimiento durante el sueño tiene más actividad en las primeras horas de descanso profundo. Si ese descanso se retrasa o se fragmenta, la recuperación puede perder calidad.

Una pauta básica es cenar más temprano. Marín sugiere no llegar a la cama en plena digestión, sobre todo si la comida fue abundante o pesada.

También conviene reducir pantallas antes de dormir. El celular en la cama mantiene la cabeza activa y expone al cuerpo a luz cuando debería empezar a prepararse para la noche. Otro punto importante es sostener horarios parecidos. Acostarse y levantarse siempre a horas muy distintas obliga al organismo a reajustarse una y otra vez.

La rutina nocturna no necesita ser perfecta. Puede ser simple: cena más temprano, menos luz fuerte, una ducha, lectura tranquila, celular lejos de la almohada y una hora de sueño más estable.

Fuente: www.clarin.com

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